Ser libre y Ser Libertad

Se cree popularmente que la Libertad es un concepto subjetivo y relativo, que depende de quien la viva y cómo. Si le preguntas a un niño qué es ser libre, luego a un anciano, quizás a un reo o a un sacerdote, todos darán una respuesta distinta.

La libertad de decidir, la libertad de hacer, de decir, de oír, entre todas, hablan de un Poder, de una facultad.

El libre albedrío, que tanto pareciera ser de bastas amplitudes y uno de los principales poderes con los que cuenta el ser humano, se puede resumir en una pequeña decisión de dos caminos: «Elegir por la Espiritualidad o lo otro, como se llame». La espiritualidad se caracteriza por sus expresiones de trascendencia, por la sostenibilidad de si misma, porque cada acto crea algo mayor y más fuerte en lo constructivo. Lo otro, como se llame, tiene la característica de que se agota, caduca, perece, como son las ilusiones y traen además una repercusión que siempre deja disconforme otra área.

Luego de este acercamiento, la pregunta ¿Hay Libertad luego de que gracias a esta se decida por algo más que no sea la vida espiritual?

Se puede libremente tomar la decisión de perder la Libertad, y esto ocurre cuando ponemos nuestras fuerzas y vida completa al servicio de algo más que no es Espiritual. Elegir «lo otro» no es el problema en sí, el problema está en que para sostener esa ilusión te verás involucrando tanta energía vital, tanta atención, que no podrás salir de esa elección sin que se destruya y te destruya.
La Libertad también se cultiva, es un tremendo regalo para vivir bien, en paz integral. Expresar gratitud por la Libertad que somos, por la Libertad de elegir lo más grande y perfecto de la vida, nunca estará demás. Debemos recordar habitualmente esta condición, para tener presente quienes somos y qué tan grandioso implemento portamos como equipaje en cada vida.
Soy libre antes y durante cada decisión, pero Soy Libertad cada vez que decido por la Espiritualidad.

Gastón Barrientos Sch.

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