Miles y miles de recetas, de recomendaciones, técnicas de dietas alimenticias. ¿Cuál es mejor, o cuál es la correcta o simplemente qué debemos comer?. Quizás estas no sean las preguntas adecuadas.
La visión mecánica de la nutrición apunta a faltas o excesos de compuestos en el organismo, como minerales, carbohidratos, proteínas, etc. La visión del genotipo dice que según tus genes debes comer o no ciertos tipos de alimentos. Los Doshas o principios vitales de la medicina Ayurvédica, que son unos de los escritos más antiguos de la historia oficialmente registrada, describen una clasificación de tu esencia que prescribe ciertos alimentos y disciplina. Y así muchas otras formas muy certeras de administrar la alimentación existen y son conocidas hoy en día y todas sirven para estar relativamente saludable, siempre y cuando haya disciplina y voluntad de hacer.
Inevitablemente, se debe llegar a el tan citado tema de ser vegetariano, vegano, carnívoro, crudivegano, entre otros, que lleva a veces a la confusión, porque el concepto de alimentación comienza a cruzarse con el concepto de ética y de espiritualidad. Al ser esto así, se puede ver cómo muchas personas que han comido carne toda su vida, se sensibilizan con estos temas y cambian repentinamente de dieta de un día para otro, a sólo vegetales, pasando por trastornos alimenticios muy serios, donde finalmente terminan volviendo desilusionados a su dieta inicial. Lo mismo pasa al revés, luego de llevar muchos años comiendo vegetales y carne en pocas cantidades, se trata de pasar a comer mucha carne para lograr por ejemplo musculatura u otros propósitos que te identifiquen en ciertos grupos etarios o sociales, en estos casos también se producen trastornos alimenticios.
Cuando crees que lo que comes te define, es que empiezas a hacer estos juegos con la comida de manera inconsciente y atolondrada (sin pensar), terminando en malas experiencias.
Nos alimentamos no sólo de productos minerales, animales o vegetales, también lo hacemos de emociones, de pensamientos, de estímulos sociales, sensoriales, ambientales, etc, y cada uno de estos es energía, al igual que nosotros.
Ahora, sabiendo que nos manifestamos como seres de energía y teniendo claro que espiritualmente debemos caminar en lo mínimo a ser integralmente mejores personas, sabremos de qué tipo de energía nos envolveremos y nos alimentaremos.
La sugerencia es que al alimentarnos de energía, tenemos que estar consientes para decidir por qué patrón vibracional optaremos.
En el ideal de los casos deberíamos tender a alimentarnos sólo de energía calificada pura, inteligente y constructivamente. En este camino debe ir quedando atrás los alimentos sintetizados y químicamente manipulados, esto sencillamente por su condición de desarmonía; así también los derivados de la carne, ya que están cargados de patrones de Miedo y Sufrimiento, que son potenciados al momento de realizar los sacrificios animales.
Esto es una Transición, donde lenta y metódicamente se debe avanzar en cambiar los hábitos pero, no sólo alimenticios. Esto quiere decir que si llevo una personalidad cargada de violencia, ya sea emocional, mental o física (la raíz de la violencia es el Miedo), sería muy difícil dejar la carne, o llevando hábitos de esa índole no le bastaría al cuerpo sostenerse a puros vegetales y enfermaría, porque la ira y el miedo necesitan alimentarse también, siendo la carne y sus procesos su alimento ideal.
En resumen, la transición no es sólo alimenticia, sino de vida.
Estando violentado, ser vegetariano o vegano, no van de la mano.
Para esta transición en los alimentos, todo debe partir por querer cambiar los hábitos internos de sentimiento y pensamiento, de caminar hacia el Amor y la Fé y sin quererlo tu cuerpo irá indicando lo que necesita para estar en armonía con lo que Eres, una chispa de Dios cargada de bellos y sabios atributos.
Mientras estás en la Transición, hay herramientas poderosas que puedes utilizar para la liberación del sufrimiento animal y el miedo, esta es la Oración y el Decreto, los cuales al ser aplicados al momento de preparar la comida y/o antes de servirse, actúan bajo el poder de la Fé, la Purificación y la Liberación.
Los niños por ejemplo, en la actualidad no están prefiriendo la carne tanto como antes, vienen en sus almas con una vibración mucho más amorosa y sutil.
No comer carne no te hace más espiritual, Tu espiritualidad te indicará qué, cómo, cuánto y cuándo comer. Alimentémonos de belleza, de servicio, de armonía y cada atributo de perfección, lo demás vendrá por añadidura, coherente y en armonía con todos.
Gastón Barrientos Sch.