La Armonía es salud espiritual

En nuestra sociedad se ha llegado a la conclusión que la salud esta dictada por varios factores: biológicos, emocionales y/o mentales. Por tanto una mala calidad de vida desde cualquiera de estos aspectos nos garantiza el contraer alguna enfermedad.
Bajo este paradigma se han creado muchas formas para sostener al ser humano para que no decaiga y por supuesto pueda seguir cumpliendo el fin último, seguir produciendo para seguir consumiendo. Diríamos que esto es como que «a mayor velocidad se hunde un barco, dispondremos de más recursos para trabajar en sacar el agua». Este modelo también se repite en varias áreas, como son la política, la economía, etc.

Pero hay una fuente de desequilibrio que no hemos considerado a cabalidad y es el lema con el que llega el ser humano a este planeta, que es: «Yo también quiero eso» y podemos corroborarlo en un simple ejercicio: Pongamos a un par de niños de 2 años y un sólo juguete para ambos y veremos con la naturalidad que se practica el modelo de «Esto es para mí».
Al parecer llegamos a habitar este planeta con este kit egóico, que requiere de un entorno consciente que eduque al recién llegado a despertar un modelo compasivo como base de las relaciones humanas.

Es un hecho que actualmente en esta sociedad donde ambos padres trabajan a tiempo completo y donde se derivan a otras entidades el cuidado y la educación de los hijos, se cubren mayoritariamente los requisitos materiales mas no emocionales y espirituales que requiere un ser humano. Estos Padres que trabajan por sostener ambientes más equipados, más sofisticados y destinados a complacer el «Estar» del niño, descuidan el sentimiento más profundo del «Ser».

Nos encontramos con corrientes materialistas que programan al ser humano en que la felicidad está en Tener/Lograr más y por otro lado, corrientes filosóficas y religiosas que nos incitan a despreciar la materia y ocuparse de sólo Ser, volviéndose confuso e inviable. La Armonía invita a la danza equilibrada de todo lo creado: Materia y Espíritu. El desequilibrio entre éstas , trae como consecuencia en esta falta de armonía, dolor y sufrimiento y por tanto la variación del sistema inmunológico, el cual es una barrera espiritual energética intrínseca en cada uno, lo que da paso a lo que llamamos enfermedades y trastornos.
Llegar a la adultez en la condición de Autodependiente, desde lo mas básico y material hasta lo más sutil y espiritual, trae por consecuencia una autoestima equilibrada que dará paso a las dignas y compasivas relaciones humanas, es decir, lo que vives individualmente es lo que vivirás en la colectividad.

Tal cual vemos en danza de la vida, bancos de peces y bandadas de aves, reflejan el sello de la creación: Armonía.

Como terapeutas convocamos a los usuarios a chequear en sus propias vidas, cuánto porcentaje lo dedican a Estar o Tener y en cuánto porcentaje se está alimentando al Ser. Recordemos que la mejor medicina sigue siendo la profilaxis.

Bárbara Blachet A. & Gastón Barrientos Sch.

Deja un comentario