El Fuego interior

El fuego es el elemento que más se parece a su inmanifiesto, a su origen espiritual. Esto significa que antes de que veamos una flama manifestada físicamente, este elemento se encuentra en otro plano y su esencia es muy similar a lo que se ve.

Para que se manifieste el fuego en la realidad física son necesarias 3 condiciones, contar con un combustible, un comburente (oxígeno) y un ignitor (calor), siendo estas la llave que abre el portal para la aparición de este fenómeno ignio.

Análoga e Internamente también poseemos una llama inmanifiesta, esa llama es la esencia de todo lo que somos, es la fuente de toda virtud y de igual manera necesita de tres condiciones para que se pueda manifestar: Sentimiento, Pensamiento y Acción. Esta tríada de manifestación es la llave para materializar cualquier cualidad, sea positiva o negativa. El poder alinear esto con las intenciones más nobles es la llave de paso de la llama interior y por consiguiente a un camino de virtud.

Constantemente estamos aplicando esta receta pero sin conciencia, materializando realidades que luego no deseamos. Todo lo que experimentemos tendrá una antesala que uno mismo genera, no podemos responsabilizar a nada ni nadie de lo que creamos. Por ejemplo en una depresión, previamente a su materialización hay una serie de cúmulos de emociones (combustible) de carácter negativo, que al sumarse a una constante de pensamientos destructivos (Comburente), queda el panorama listo para que con evento desafortunado (ignitor), se desencadene y materialice la condición depresiva en la persona.

Contrariamente, cultivando sentimientos nobles, pensamientos elevados o positivos, ya se van armando las condiciones para que con algunos actos menores se materialicen realidades dichosas.

Es tiempo de reunirse frente al fuego, al Fuego del Corazón, para preparar y abrirle paso a su manifestación, cultivándose diariamente en pensamiento, sentimientos y acción.

Gastón Barrientos Sch.

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