La sanación, una experiencia para todos; Ser sanador, una experiencia para algunos.

«El que vive como si las cosas del mundo fueran puras, con los sentidos desprevenidos, inmoderado el apetito, perezoso y débil, se verá sobrepasado por la afección maligna, como un árbol débil es derribado por el viento».
Dhammapada, capítulo 1 texto 7.

 



Más allá del concepto de Sanación visto como un conjunto de técnicas que otorgan salud, es importante entender el beneficio real que trae como consecuencia esta experiencia. Es el cambio que conlleva lo espiritual que hace redireccionar el enfoque de vida del paciente. La casi nula relación con la divinidad interior hace de este cuerpo una materia sin sentido, lo que hará que termine mostrando una enfermedad.

Fue Jesucristo el maestro sanador conocido en esta era quien practicaba estos actos en público diciendo: «Tu Fe te ha sanado», jamás dijo «Te sané» o «Esta técnica es única, buena, bonita y barata». Jamás impartió cursos de Sanación, ya que se puede sobrentender que el nivel de espiritualidad que él sustentaba (y sustenta), es un foco de Verdad permanente y en el sólo contacto con una disposición humilde y amorosa, se establecía entre él y la persona el puente de Fé a un cambio de vida. Él también mencionó que algún día muchos de esos prodigios haríamos nosotros gracias a nuestra Fe del tamaño de un granito de mostaza.
Esto no se refiere en absoluto a los mágicos actos astrales que proliferan hoy, llamados actos de Sanación.

Recordemos cómo Jesús mantuvo una fórmula espiritual de vida que lo llevó por consecuencia a realizar milagros, por ejemplo constantes ayunos, constante oración, una relación activa con Dios, retiros por más de un mes, meditación, prédica (educación evangelizadora), el no consumo de carnes, drogas y alcohol, etc.

En la práctica, hoy cualquiera que tome un curso y ponga un letrero es autoproclamado Sanador, sin siquiera llevar una coherencia de prácticas espirituales por años que le permitan ser un canal de luz libre y limpio. Este tipo de Sanación es aparentemente efectiva, mas lo único que ha ocurrido es un movimiento energético Astral que traerá «pan para hoy pero hambre para mañana». El supuesto sanador al estar con contaminaciones aúricas por sus malos hábitos, produce una canal sucio transfiriendo sustancias energéticas indeseables al paciente, tal cual tomar agua limpia en un vaso sucio.

Se han hecho muy populares las sanaciones a distancia, donde la persona sólo recibe seres en el plano astral que traen un bienestar temporal, siendo que el paciente pocas veces asume la responsabilidad de cómo llegó a ese estado, cerrando y coartándose con ello a la posibilidad de autocorregirse y crecer espiritualmente. Personas buscan la Sanación para seguir con el mismo estilo de vida que tenían antes, mismo estilo que los enfermó. Así también el sanador de hábitos comunes y corrientes, que cree que por poner símbolos e invocar seres con nombres divinos, quiere creer que queda la divinidad actuando, en una visión cómoda de la Fe.

Parece irónico que a mayor cantidad de sanadores y maestros con distintos niveles, la población esté cada vez más enferma y no deja de ser preocupante que en cualquier lugar donde imparten cursos de Sanación, la única condición es que pagues la cuota y te vistas de blanco, es decir no hay filtro para personas con trastornos mentales, adicciones, perversiones, patologías sexuales, porque como se cree hoy: «Por derecho, todos pueden».

Es importante dejar claro que la Sanación es una experiencia personal de la «Sana-acción» sumado a el pedir ayuda al ser superior para que converjan los caminos con un guía o sanador coherente, quien hará el trabajo de inducir el sendero para que te reencuentres con tu propio sanador interno (condición natural del ser humano).

Visión áurica de una sesión de Sanación hecha por un «sanador» de vida tradicional

Bárbara Blachet Aguirre.

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