Identidad natural 

Identificarse es igualarse a, ser lo mismo que…

Caminando, rodeándome de los
bosques verdes de la zona, las
nalcas, las vertientes, las rocas;
árboles, arbustos y pastos que ni sé
el nombre que les han dado, voy
sintiendo la pertenencia sin apuro,
la naturalidad de la semejanza entre
todo lo que percibo en el espeso
verdor.

Me olvido de mi cuerpo por un
momento, dejo de ver las hojas como
unidades separadas y ya es todo una
sola presencia. La imagen se disuelve
en sí misma, la flora también deja de
ser algo nombrable, todo cambia y
aparece la pantalla de lo que
necesito ver.

Todo esto soy, cada helecho, musgo,
troncos, senderos, los hongos y
flores que no son de las mesas o
arrimos.
Se estampa en mi iris cada color, soy
lo que veo, incluso la humedad de un
coigüe, el frío de un camino oscuro y
el calor del sol rebotando en el río del
ruido que no molesta.

En un entorno pardo, líquido y
maderoso como mi ojo, no dejo de
notar que a diario me falta por ser
unificado a lo boscoso, que sin
mostrar su mirada expande las
bendiciones que fueron y que están
al servicio de la evolución de las
almas.

No amar donde vives es estar
soñando, ocupado en invento que se
oxida a diario.

Y el mar… ver, saber y ser el mar con
su intenso azul compañero del cielo.
Cuando acompañas los grises no
eres tu ni soy Yo y siempre serás
perdonado, tendrás puerto en todos
los ojos y acunarás todos los cielos.

Soy todo lo que veo donde vivo,
donde estoy y donde soy. Dentro y
fuera de los efectos de la creación,
cada Ser soy.

Gastón Barrientos Sch.

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