Adicciones y obsesiones. 

La historia de los 3 carceleros

El siguiente es un modelo de ayuda para superar y salir de las adicciones y/u obsesiones. Servirá a toda persona que reconoce su estado de prisión álmica y decide por la liberación. Se puede aplicar para consumo de sustancias, relaciones tóxicas, obsesión por personas o cosas, trastornos alimenticios, entre otros.

Desde tal prisión interna es muy difícil que la persona pueda ver o imaginar a qué caminar o hacia donde conducir su vida, más que a pasar a otro tipo de sometimiento más aceptado y menos indigno. Esto ocurre porque el paradigma (conjunto de creencias, experiencias y percepciones) en el que se encuentra el individuo, está limitado a todo lo que vive en esa realidad y las proyecciones que tenga son influenciadas por sus propias creaciones emocionales y mentales, las cuales están enfermas

Una buena guía es la que pueden dar los que ya caminaron en estos senderos lodosos y algunas pistas nos dan de frente a qué nos vamos a encontrar y cómo actuar.

Esta condición de prisionero álmico está siempre bajo la guardia de un ser de oscuridad que se alimenta de las constantes acciones impuras del adicto, ya sean pensamientos, emociones o actitudes de baja vibración (esto se cumple tanto para niveles extremos de adicción como para pequeñas manifestaciones de la misma).

La prisión tiene una forma de 3 celdas concéntricas donde la persona está al centro y hay que saber que cada celda tiene un custodio que se encargará con sus armas de mantenerte adentro.

1)  El sádico: El primer custodio se encarga de mantenerte adentro a punta de dolor. Es un ser que te golpea internamente para hacerte volver a la adicción y así encontrar alivio a ese dolor, llegando a creer que lo que te ata es lo que te sana.

Lograr pasar esta barrera, a través de la abstinencia, es un logro no menor. Siendo fuertes frente al dolor (físico e interno) es que este custodio se debilita y se desvanece.

2)  El Astuto: En este segundo paso de salida de la prisión es que nos encontramos con el segundo custodio el cual ya no recurre a algo tan básico como el sufrimiento; éste agente posee un arma un poco más refinada como es la cualidad mental. A través de una inyección de pensamientos e ideas que buscan llamar la atención hacia una trampa que generalmente, apela a nuestras debilidades morales. Atacará el autoestima, dirá que «Qué te crees?», dirá que eres «mala gente» por dejar a tu grupo o persona de distracción; negociará, te ofrecerá facilidades para que todo aparentemente fluya bien, incluso ofrecerá decorar y agrandar la celda para que te sientas mejor dentro (por ejemplo, se facilitan las condiciones de consumo o relaciones, hay ayudas corruptas, empujones financieros, etc)

Lograr pasar tanta tentación, tanto engaño es todo una proeza. Gracias a la perseverancia, disciplina mental y discernimiento moral es que el Astuto comienza a decaer y desaparecer lentamente.

3)  El Ambiente: Parte de la trampa es creer que todo acabó, que ya no se volverá a cometer el mismo error, pero aún queda una última etapa para salir y recién comenzar a caminar libre: El Ambiente. Lograr cambiar de ambiente, en todos sus aspectos, desde lo interno hasta lo externo. Los hábitos más mínimos que te identifican con la prisión o su carcelero, sentir la dignidad de dejar atrás cada entorno de toxicidad, barrio, hogar, cuidad, «amistades», formas de hablar, de expresarse, vestimentas, cualquier detalle…

Recién con el cambio de ambiente se va consolidando una puerta abierta al camino de la libertad profunda.

Y esto acá no termina, ahora ya estamos preparados para comenzar a dar el Primer Paso, ahora recién podemos decir que caminamos a algún lugar, al lugar de la verdadera alianza de la creación y uno mismo, viviendo integrado a la vida.

Gastón Barrientos Sch.

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