Experiencia íntima

El mundo físico es una consecuencia, un efecto de una realidad causal no visible. La realidad visible de cada persona es también el resultado de su vida interior.

Espiritualmente, la relación íntima con tu ser más elevado, definirá consecuentemente tu relación con la vida externa en lo familiar, en lo romántico, lo laboral y cualquier otra expresión del mundo.

Dicha intimidad debe ser cuidada, no expuesta, ya que esta relación primordial es muy delicada y se desprotegería frente a toda clase de contaminaciones e influencias indeseables de otras personas que no entenderán de la misma manera en que lo hace cada ser humano en su lenguaje propio del alma.

Muchas veces movidos por el orgullo intelectual o espiritual, es que queremos exponer hacia los demás nuestra relación íntima con el ser superior, presumiendo o alardeando creencias que si bien han traído algunas satisfacciones personales, no corresponden necesariamente a esa relación interior, ya que sólo por los actos y actitudes frente a la vida se va a ir viendo en sus efectos dicha relación interna.

De manera análoga, como en una pareja de amantes, la intimidad no se revela a la sociedad y es que en el resultado de lo que proyecten y realizan juntos se sobreentenderá una intimidad armoniosa o no. De esta manera hemos podido saber de parejas que constantemente se sobre exponen en su intimidad quedando sujetas al juicio de miles de personas, terminando en serios desequilibros o rompimientos.

Cada comprensión de la vida, cada paso que damos evolutivamente, cada lección aprendida y por aprender, cada intento y cada victoria son parte de la intimidad espiritual y debe ser cuidada y respetada, existiendo muchas preciosas y sutiles formas de expresar los estados en los que transitamos, como lo es en el Arte por ejemplo.

Distraídos por el embelesamiento, podemos pasar años sin atender a las necesidades del alma, quedando internamente como un jardín sin cuidados y abandonado. El retomar esta intimidad es un proceso como todo camino a la libertad: con base en la disciplina, dedicándole tiempo, instrucción, método y perseverancia, ayudados por la guía de quienes ya conocen, viven y son esta relación como los grandes avatares e iniciados.

Esto nos lleva a saber que cada vez que percibimos en los demás los efectos desequilibrados de su relación interna, no somos quienes para aconsejar ni condenar, porque no sabemos qué proceso se vive al interior de cada uno; pero sí podemos estar en constante actitud constructiva hacia todos y principalmente hacia lo que todos somos en lo más profundo como hijos de la luz.

La vida espiritual es una experiencia íntima, no necesita ser expuesta, sus frutos son lo que se verá alrededor, en el mundo exterior.

Esta grandiosa y bella intimidad puede ser vivenciada también con la naturaleza pura, esto por ser Ella una manifestación inocente y sin mácula de las órdenes del creador universal, donde siempre encontraremos sabiduría, sanación, servicio y amistad con los Ángeles y Elementales.

Gastón Barrientos Sch

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