Cuando comenzó la vida en la Tierra, Humanos, elementales y Ángeles trabajaban en conjunto, facilitando las evoluciones de cada reino. Luego de que los seres humanos olvidaran esta asociación, es que miles de años después se comienza a arar el camino para su reencuentro. Llevando su sendero de control y armonización interno, los humanos se preparan generación tras generación, quedando muchos atrás debiendo continuar misericordiosamente su camino en otros sistemas.
La Tierra está en un proceso de purificación separando por resonancia todo lo que no esté en sintonía con ella, apuntando a lo que siempre estuvo predispuesta a ser: «La gran estrella de La Libertad».
El siguiente es un escrito de Metapoesía dedicada a los amiguitos Elementales de los 4 Elementos, pequeños e inocentes que necesitan sentir nuestra acogida en su enorme servicio milenario:
Futuro Elemental
Escondidos tras las esculturas que sembraron.
Desde mi ventana se ven lejanos.
Desde mi jardín se asoman silentes y
desde mi silencio… al fin se develan complaciendo todo latido.
Al atardecer de nuestra conciencia nos hemos ido separando, dejando bombas de escombros y algún adornado mal presagio. Transformamos la vida en codazos y lazos anudados, sin su presencia y nuestra propia ausencia.
Muchos tomaron nuestros ejemplos más desafortunados y corrompieron la posibilidad de ser coronados con las llamas de insustento fuego. Pero más son y serán los que siguen el plan de compromiso interno y honorable silencio.
El amanecer del hombre es de la mano con ustedes, servidores de la luz…
Seremos magos del viento, del sonido, la música y los suspiros.
Seremos capitanes de barcos que navegan la armonía y los sentidos.
Seremos los constructores de ciudades circulares y el verdadero camino.
Seremos los príncipes que transforman lo imperfecto en testamentos de grandeza y gran nobleza… Cada elemento permitiendo la vida como lo dispuso nuestra estrella.
Inspirados por los voceros del principio y el fin, estaremos resguardados y bien protegidos antes de soñar sin rumbo.
No podremos dejar de latir.
No miraremos más sin guía al tiempo.
No reconoceremos otra voz que no sea la de seguir evolucionando en la Tierra, la gran Estrella de la libertad, la que al principio y el fin es del cielo su reflejo perfecto.
Gastón Barrientos Sch