El robo de energía

La comunicación es un área de la vida que si bien es muy natural e instintiva, puede llegar a ser una herramienta de mucho cuidado por su facultad creativa/destructiva.

Una práctica muy recurrente y destructiva es el uso de esta condición para robar energía al interlocutor. Esta actividad puede ser conciente o inconciente y radica en llamar la atención de alguien hacia un interés personal o al interés de a quien o a lo que se le esté al servicio; en ambos casos se saca la atención de la armonía en que debemos estar y del camino de crecimiento interno.

Llamar la atención de otros a un interés personal es un robo de energía, porque la atención es el canal por donde circula la vida de cada uno.

Cuando la atención es dirigida a aspectos superiores, trascendentes y armoniosos ocurre una energización y retroalimentación directa; no así con los intereses inferiores, banales y desarmoniosos, provocando con esto último un desgaste de la energía vital.

Esto no sólo se da en conversaciones mundanas, también lo encontraremos en los medios de comunicación masivos como en Tv, Radio, Internet, telefonía y donde haya comunicación.

Por ejemplo y en algo muy cotidiano de estos tiempos, es lo que ocurre a través de los dispositivos tecnológicos, por donde viajan sondas astrales que se alojan en el campo energético de cada persona que presta atención a lo incorrecto.

A veces estas sondas están tan enganchadas que algunas personas llegan a decretar el no poder vivir sin sus dispositivos tecnológicos. La excesiva atención al chat telefónico, a los videos e informaciones que se alojan en Internet son algunos indicativos de la presencia de estas sondas que roban atención/energía, provocando que las personas queden inconscientemente a la defensiva por intuir que algo los debilita sin identificar qué, actuando con hiper-reactividad a los hechos simples y cotidianos (stress).

Todo esto no significa que debamos vetar la comunicación digital, sino que debemos estar muy firmes y atentos con lo que realmente importa en nuestras vidas, a cultivar la comunicación sincera y constructiva. Recordemos que no debemos estar en contra de nada, pero si estar fiel y firmemente atentos y a favor de toda virtud y aspecto constructivo de la vida.

Algunos puntos a revisar se presentan a continuación para identificar sondas a través de medios tecnológicos:

  • Uso innecesario de la televisión, tenerla prendida sin mirar, usarla de compañera.
  • Tener rituales con dispositivos, tener que usarlo para dormir, tener que usarlo en el baño, despertar y revisarlo de inmediato.
  • Usos prolongados de chat, aburrimiento por no uso, querer iniciar o buscar conversaciones innecesarias y múltiples.
  • Mal humor por no uso.
  • Miedo por pérdida de dispositivos de chat.
  • Insistencia de uso pese a cansancio en la vista o agotamiento.
  • Generar necesidades emocionales para usar dispositivos (extrañar a menudo), preocupaciones y miedos infundados.
  • Angustia, irritación, nerviosismo por no recepción de mensajes o llamadas.
  • Falta de discernimiento al priorizar llamadas o mensajes al momento de conducir o realizar otras actividades de relevancia vital.
  • Sensación de vacío al estar sin señal, sin red.
  • Estar más atento a comunicar (publicar) dónde está, que realmente estar en el lugar.

Existen muchas más pistas para identificar estas sondas, pero lo más importante es que aprendamos a usar las herramientas siempre para lo correcto, de manera práctica, seria, escueta y precisa.

Nos pusimos propensos a esto porque el vicio viene de antes de lo tecnológico, son hábitos de comunicación no amorosa donde se ha usado por milenios esta capacidad creativa como una herramienta de enganche para sacar energía a otros y aunque lo llevamos en el peso de nuestra herencia humana, como todo, tiene solución.

Poder desprenderse de las sondas tecnológicas es un paso para seguir haciéndolo en la vida cotidiana y por sobre todo cuidándose de no ser quien las emite, ya que no habrá dicha en quien busque energizarse a través de otras personas, siendo su cansancio, debilitamiento y zozobra cada vez mayor.

La siguiente es otra lista con algunos puntos para identificar a una persona que roba energía (consiente o inconscientemente):

  • Se acerca a contar sólo calamidades.
  • Constantemente captura la atención con bromas y humor liviano para iniciar conversaciones.
  • Pide frecuentemente favores.
  • Persona cuenta sus problemas obsesiva y efusivamente.
  • Dicen comprender ideas o conceptos comunes para mantener relación cercana.
  • Generan dinámicas de conflicto y arrepentimiento constantemente.
  • Guían conversaciones a sus intereses.
  • Atacan autoestima a través de bromas aparentemente livianas, destacan defectos para dominar en conversación.
  • Acercamiento invasivo y toques innecesarios.
  • Persona carente de gratitud.
  • Está tan acostumbrado al robo de energía que sólo se detienen cuando se les amonesta.

Entre muchas cosas más que se pueden seguir enumerando, las anteriores sirven para autocorregirse o identificarlo en otros pero, ¿Cómo actuar frente al robo de otros hacia uno?:

  • Debemos saber que somos dueños de nuestro tiempo y podemos decidir qué y cuándo escuchar.
  • La capacidad de transformar situaciones también es una cualidad natural. Con buenos modales podemos redirigir el tema hacia lo constructivo.
  • Ser capaces de enfrentar el miedo a que nos juzguen negativamente por no prestar atención a lo inferior. Esto último también nos hará libres y ayudará a definir mucho mejor las amistades, compañías y ambientes.
  • Ser lastimosos frente a los problemas de los demás no es una ayuda. Es más, esto amplifica la aparente condición de carencia del otro.
  • Seamos cooperadores sólo con lo que podemos hacer y no con lo que nos desenergiza. Espiritualmente la mejor ayuda es la oración. Orar para que esa persona descubra lo que Dios siempre ha tenido para ella. Decretar con determinación los límites perfectos en armonía.
  • Rechazar el problema, no a la persona. Sólo si la persona en cuestión actúa fuera de toda ética, modales o antivalores ya se sugiere distanciar el vínculo.

«Volvamos a poner nuestra atención en lo superior y así encontraremos la fuente ilimitada de toda energía».

Gastón Barrientos Sch

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