Cada año que celebramos nuestros cumpleaños, nos vamos formando una idea de que ese día en particular es cuando debemos recibir las bondades y beneficios de parte de todos.
Esta inercia viene de cuando somos niños y aún no estamos despiertos para exteriorizar conscientemente la entrega.
Nos acostumbramos a recibir regalos y felicidades en lo cual, sin tener nada de nocivo o destructivo, nos vamos acomodando en una posición de sólo recibir.
Esto así comienza a parecerse al cumpleaños de un Yo tan creciente, como sus pseudo-creaciones y sus carencias.
Sin embargo, no es el Ego el que está de aniversario, lo que celebramos es la llegada de un ser espiritual a la Tierra, un ser que si bien tiene mucho que aprender también tiene mucho que entregar.
En el día del cumpleaños, las disposiciones cósmicas son muy favorables respecto al festejado, pero se ha creído que sólo sirven para cumplir deseos o caprichos banales. Pues bien, cada aniversario es la gran oportunidad asistida en todo orden para expresar cada virtud del alma, realizar oración, decretar, expresar, entregar, amar, etc….
Con lo anterior vamos entendiendo que cada cumpleaños es una cámara cósmica amplificadora para la entrega, al contrario de lo que habitualmente hacemos al ponernos estáticos sólo recibiendo y distrayéndonos.
Seguramente que luego de saber esto muchos se preguntarán: ¿Y la diversión? Pues no hay que preocuparse por ello, al ser un centro emanador tan fiel, no tardarán en llegar los regalos y satisfacciones profundas y reales, ya que estos siempre vendrán por defecto luego de bien obrar. Esto muy al contrario de buscar la diversión como un objetivo, lo que siempre trae insatisfacción como resultado.
Y por supuesto que esto no quita la ceremonia de conmemoración, siempre recordando que es el ser espiritual viviendo esta experiencia material el festejado.
Y ahora, ¿Esperarás tu cumpleaños con otros ojos?…
¡Feliz cumpleaños a todos!
Gastón Barrientos Sch