En una zona como la nuestra (sur de Chile), se hace imprescindible contar con una calefacción adecuada, que sea constante por muchos meses del año (y a veces por todo el año), así referente a la economía lo más barato y accesible es la leña.
Esto trae muchos problemas colaterales, frente a las ventajas de primera impresión, partiendo por la peligrosa deforestación seguido de la contaminación que esto acarrea entre otras cosas como los problemas en ecosistemas enteros.
Cabe señalar que esto no es una misiva para ya nunca más usar la leña, ya que estando al tanto de su necesidad imperiosa, la invitación va dirigida a hacer una transición a nuevas tecnologías sustentables y amigables con la naturaleza física y Etérica.
Sabiendo que este cambio no es fácil para muchas familias, durante este proceso se sugiere aminorar en lo que más podamos la explotación, en particular de especies nativas, sabiendo elegir, ahorrando calor, o también quienes puedan económicamente, adquieran elementos tecnológicos de menor impacto y muchas otras acciones que fácilmente encontrarán presentadas en páginas web, revistas, oficinas de estado, etc…
Por otra parte y muy importantemente está la realidad Etérica de qué ocurre en ese reino, en sus habitantes etéreos y cómo les impacta la deforestación y explotación desmesurada de los recursos naturales (humedales, fauna silvestre, etc.)
Cada vez que se atenta indiscriminadamente por ejemplo contra un bosque, miles de seres elementales salen despavoridos, muchos de ellos verdaderamente traumatizados por tal impacto, algunos mueren y otros se enfurecen, llegando a rebelarse contra los humanos, generando a posteriori algún desastre llamado natural, ya sea a través de la tierra, el fuego, el viento (aire) o el agua.
También es necesario informar que cada vez que se corta un árbol, se está atentando contra nuestra biblioteca natural, ya que estos contienen las memorias de toda nuestra historia, además estos sangran energéticamente y que si bien no es igual al sufrimiento de un humano, la impresión al ver esto con la visión interna es tal como para intuir que no debería tener lugar alguno dicho asesinato.
Es posible podar o talar algunos árboles siempre y cuando haya una previa ceremonia o comunicación con los espíritus del bosque, donde la necesidad sea realmente imprescindible. Luego de realizar estas peticiones los elementales se retiran en paz, todo en concordancia con el espíritu que los rige al dar su consentimiento.
Aún nos falta mucho para llegar a conscientemente no necesitar la leña, pero en este tránsito vamos a practicar la misericordia, gratitud y amor compasivo con los espíritus de la naturaleza a través de la aplicación de nuestra radiación personal y colectiva, con actos netamente físicos y con algunos decretos ceremoniales que les proponemos a continuación, los cuales son igual de válidos si lo hacen con su propia corriente de Fé o religión:
1. Cuando adquirimos o compramos leña para nuestros hogares, cuando visitemos un depósito, etc.
“Gracias amados Devas y elementales por estos leños, que la misericordia de Dios los libere.
Invoco a la ley del perdón y la llama consumidora, por mí y toda la humanidad. Que el calor que entrega su servicio sea para la liberación de su reino y los seres humanos”.
Amén.
2. Para acelerar el proceso de prescindir de la leña.
“Amada magna presencia de Dios Yo soy, ilumina a la humanidad con tu radiación para encontrar energías limpias, sustentables y en armonía con los reinos de tu creación.
Ilumina a nuestros hermanos del pensamiento científico, a los niños, y a que todo ser humano se conecte con tu fuente de toda energía y suministro inagotable”.
Amén.
Cada vez que tengamos que recurrir a algún beneficio de parte de la naturaleza y sus habitantes invisibles, debe haber una correspondencia, un acto al menos de permiso y gratitud por el servicio entregado. Sólo así la ley actúa en armonía sin impresionar negativamente a la vida en todos sus manifestaciones.
Gastón Barrientos Sch