Bendito rincón

De verde y menta es la alfombra

que teje la alegría de tu amor

en mi rincón.



Una gran maceta generosa y

no es más grande que eso

el jardín de mi devoción.



Donde las piedras se vuelven sonido

el agua cambia de color

y los caracoles que estaban escondidos

buscan su reflejo en la fuente de la meditación.



Jazmines y geranios perfuman

desde el alba hasta el ocaso.

La hermandad de pájaros

me hablan de ti todo el día,

mientras los pétalos de las flores

cuentan tus sagrados nombres

en aterciopeladas melodías.



Sólo te bastó un puñado de tierra

para contarme tu grandeza!

Ya ahora entiendo por qué cada criatura

sólo es capaz de cuidar la naturaleza.



El pasto brilla cual diamante

al final del arcoíris

que tejen las flores con su encanto.

Los árboles dan su mejor fulgor por las tardes,

en su exhalación de amor

sólo por ti, Padre amado!



Todo es una constante alabanza,

todo es una entrega y devoción.

Todo siempre está sucediendo,

en el universo

y en este pequeño rincón…



Bárbara Blachet A.

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