¿Ser humano o ser mamífero?

Muchas veces como seres individuales queremos pertenecer, ser parte o sentirnos integrados; para esto es necesario unirnos a un cauce llamado normal, seguir a una corriente o moda, hacer lo que la masa define como correcto o aceptable. Jamás nos detenemos a pensar que este criterio obedece a una tendencia mamífera en la conducta humana, pero que no nos define necesariamente como un ser humano.

El ser auténtico no solamente significa ser distinto, sino que en lo profundo es l libertad de expresar de la más virtuosa manera algún aspecto de nuestra identidad. Actualmente en nuestra sociedad se valora el ser como las masas y mientras más rápido volvamos hábitos las modas (consciencia de manada), más ganan los que fabrican dichas corrientes.

El ser humano discrimina sólo por lo que le gusta y de manera coloquial se refiere a sus elecciones dándole un atributo de connotación animal (“pasarlo Chancho”, comer como “bestias”, “perrear”, trabajar como “ bueyes”, dormir como “oso”, ser un “lobo” sexual, et.).

Estar en un cuerpo humano no define del todo que se posea una consciencia humana, ya que la existencia basada en cubrir de manera sofisticada las necesidades básicas y dedicar toda una vida a ello no nos diferencia de otros mamíferos.

Para poder hacer un análisis estableceremos un cuadro comparativo de las dos formas de vida. Uno describe al ser humano con consciencia humana y el otro es un cuerpo humano con sólo necesidades mamíferas. El estilo de vida de ambos van en direcciones muy opuestas.

Entre muchas diferencias más, la vida de consciencia mamífera en comparación a la vida humana presenta limitancias a corto y largo plazo, éstas personas sentirán el vacío de la vida y serán de tendencias insaciables. Los deseos insatisfechos acarrean malas acciones, generando gran dolor. Muchas de las enfermedades de hoy son generadas por estas causas.

La experiencia de la consciencia humana es Felicidad, ésta no debe necesariamente pasar por la inexistencia o rechazo hacia la materia, la meta humana es espiritualizarla. Invertir la percepción de la experiencia material a llevado al apego de lo que se desea y ha materializado la consciencia.

El ser humano, con consciencia humana, en un cuerpo humano, es la coherencia que permite la evolución del espíritu que somos.

Bárbara Blachet A.

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