Carta al Vientosur

Reconozco mi imperfección en cada momento de dificultad. Reconozco que estoy limitado en fuerzas, sabiduría y amor frente a diversas situaciones que he vivido como una problemática; frente a la angustia, al miedo, a la soledad y al frío del del corazón. Cuando la rabia me embarga y otras emociones tóxicas también. Cuando llamo errores que luego duelen.

En medio de toda esa aparente desesperanza recuerdo que siempre te estoy pidiendo que resuelvas todo por mí y que actúes en mí.

Así, he pensado a veces que te tengo sólo para sacarme de problemas.

Esto se siente miserable y quedo tristemente insatisfecho de utilizarte de esa manera, aunque sé que a ti no te importa y no te aqueja; estás para eso, para ser perfección donde halla espacio y tiempo (y donde no).

En los mejores momentos de lucidez voy intentando agradecerte y descubro que al adorarte y amarte con la palabra, el pensamiento y lo que abraza el corazón, es abrirse al Amor como tal y que cada pequeña abertura es luz que aparece tras la grieta de una represa que se desmorona.

Con sólo amarte comienzo a dejar de pedirte, porque comenzamos a ser uno sólo.

Amándote eres tú actuando, porque eres el amor mismo y soy capaz de vivirlo.

La única manera de estar contigo es amándote. La única manera de estar juntos es amándonos y tú ya pusiste de tu parte.

Sólo deseo llegar a no pedirte nada más, porque todo lo bueno, todo lo que necesito ya está aquí, dado por ti y es que solamente yo no he sabido verlo ni aceptarlo. Esto es la razón de por qué estando contigo soy sabio y sabiduría, porque puedo vislumbrar todas las respuestas de lo que es realmente importante para sostenerme y mantenerme en tu amor pese a que al mismo tiempo, «abajo hay un mundo entero tirando hacia abajo“, llamando la atención a cualquier sentido que pueda tener distraído.

Pero la grandeza de tu poder -la que se escapa de todo superlativo- indeciblemente logra hacerme ver pequeño y necesitado de ti una vez más, como una pulsación magnética resonante a cualquier latido por muy atento o distraído que esté.

No pedirte no es prescindir de ti, sino que es el resultado de un amor equilibrado y balanceado en los columpios de tus jardines reales.

Vivir para ti, trabajar para ti, disfrutar contigo, crear contigo, hacer música juntos, permitir que escribas algo útil y bello con mi mano es nuestro paseo juntos en atardeceres no menos que románticos, fantásticos y de ciencia verdadera.

Ensimismado, este animal de costumbres pasó años trabajando esclavizado, construyendo rutas que se alejaran de tu puerta, por lo que se ha vuelto un esfuerzo mirarte a la cara y mantener la mirada para comenzar a fundirnos en mi segunda venida en tus brazos.

Pero la añoranza es comburente en el espacio que dejan mis chispas de devoción, y tu palabra regada en mil idiomas los hilos de Ariadna.

Y es que en esta carta al Vientosur, para que sus corrientes sirvan de pista de despegue sobre el mundo, declaro el deseo ardiente y vivo de recuperar la relación que nos hace uno y el deseo de dejar de recordarte, pero no por olvido o arrebato de ingratitud, sino que de la misma manera que olvido mis latidos mientras me hacen ser vida ante tu presencia.

Gastón Barrientos Sch

Deja un comentario