Silencio

Preparado y dispuesto a explorar atento en el Silencio:
Un viaje con retorno incierto, donde se vuelve a menudo trastocada la inconsciencia de secuelas interdimensionales:
„Donde no llegaba la luz es de donde hoy salto al vacío aparente, sin temor a la muerte ilusoria de algún ateo atrevimiento“.

Cada vez queda la pregunta de si hay un silencio mayor, uno que envuelva al otro y me deje más afuera, incluida la memoria misma.

Existen silencios falsos, creaciones monstruosas y guerras santas.
Del mismo autor y del mismo ejecutor,
se otorga el premio grosero a la infamia.

Desde fuera se ve delicado, más que tenue,
provisto de nada; mientras adentro se acuna el poder mismo y la autoridad de toda existencia, inmune absoluto de calificación.

Lo único que no se busca es el mayor anhelo
de miles; la novela de imaginería más incómoda
y perfecta para darle curso y uso desmesurado.

La principal acción se desprende del Silencio, inmenso, colosal, inimaginable,
señor de toda historia y todo relato.

Amantes del silencio no son muchos,
porque tanto no cualquiera logra el Amor
como no cualquiera calla.

El arrullo detrás del latido del corazón
universal de los poetas encantados,
del filósofo agradecido, del sol y los cuarzos.
El fundamento de la vida y la disposición única
para conjuntos infinitos.
El misterio de la palabra y sus espacios
de unión.
El sentido del amor y su delicadísima fuerza devastadora de imperfecciones.

El silencio se presenta precioso cada noche
para engalanar con flores transparentes de belleza,
palabras de aroma tierno y pulsos
galácticos sobre la hoja virgen de poema.

Gastón Barrientos Sch

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