Una condición muy particular en la consciencia del ser humano es su dualidad animal/divino, donde se pueden expresar estas cualidades de maneras a veces muy inesperadas.
A nivel bioenergético encontramos en los centros de energía desde el diafragma hacia abajo lo que corresponde a nuestra naturaleza más básica: el instinto, las emociones básicas, la supervivencia y el control de las funciones primarias para sostener el cuerpo biológico, esto es la conciencia animal de nuestra composición.
Por otra parte, desde el diafragma hacia arriba (y siempre visto desde lo Bioenergético) encontramos lo más sutil del ser humano: los sentimientos elevados, la creatividad, el intelecto, la conciencia divina.
Al disponernos a comer estamos haciendo algo que es necesario para nuestra subsistencia, pero que lo rige principalmente nuestra naturaleza inferior, por eso es en este preciso momento en que al sentarnos a la mesa debemos poner en un plano secundario lo inferior (o sea que los centros bajo el diafragma pierdan protagonismo al quedar fuera de la vista y bajo la altura de la mesa) y así disponernos con los centros superiores desde la altura de la mesa a la vista, de manera que mantengamos esa cualidad como protagonista de la acción de servirse los alimentos.
Bendecir los alimentos, agradecer, usar las herramientas (cubiertos) de manera correcta, no comer todos de un mismo plato, comer con mesura y ritmo, presentar una mesa ordenada y limpia, son aspectos entre otros que nos ayudan a refinar nuestras costumbres dándole mayor realce a lo elevado, lo consciente, lo bello, lo puro, propiciando a través del ritual armónico una mejor escalada a nuestra naturaleza divina.
Estos pequeños detalles, los cuales hacemos a diario y prácticamente a la misma hora, pueden llegar a tomar un verdadero propósito de Orden Ceremonial al darle el sentido puro de una actividad que todos ven como normal, pero que no se le conoce en su profundidad, aportando esto mayor paz en las mentes humanas y por ende mayor libertad espiritual.
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Gastón Barrientos Sch
Gracias Gastón. Interesante reflexión. Un abrazo. Hace tiempo no nos sentamos en una mesa a compartir un rico alimento a todo esto.
saludos
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