¿Puede ser una pandemia preprogramada como parte de la agenda mundial para crear una realidad basada en el control para la conservación elítica de los más poderosos? Es posible.
La estrategia del temor puede incluso transformar aleonadas masas rugientes en tímidos gatitos de casa, esperando su porción de leche y galletas. Fue posible y efectivo.
Los excesos de “no” en el mecanismo de defensa de esta llamada guerra (no salir de casa, no abrazos, no cercanía, no reuniones, no celebraciones, etc.) posibilitan muchos “sí” para nuestra realidad personal.
Los saldos positivos que puede dejar esta cuarentena mundial van desde la nueva valoración que tiene el hogar de los individuos como eje central de sus vidas, pasando por la declinación de todo tipo de consumismo con un ajuste de prioridades y la distancia social como un saludo cómodamente respetuoso, que dicho sea de paso, le dio un respiro a la moda “sobreafectiva” imperante que había invadido el espacio personal. Sumado a esto el escenario planetario tuvo un gran descanso de la moderna y depredadora forma de vida humana, y los animales lo hicieron saber.
Los 4 pilares de la sociedad mundial se resquebrajan ante nuestra vista (religión, economía educación y ciencia) y por más que desplieguen en todas las pantallas del mundo, cual películas proféticas “made in Hollywood” con nuevos cómputos de alarmantes cifras de caídos en batalla epidémica, intuimos que no será culpa de un virus la transformación que experimentarán los escenarios mundiales en los próximos años.
En esta contingencia creada, muchos por miedo sólo buscarán hacer lo necesario por subsistir, olvidando que habían pedido un gran cambio. Puede ser que por esta vez se comprenda que un cambio exigido con violencia trae respuestas rápidas, pero negativas. Lo semejante atrae lo semejante.
Para no repetir por siglos las mismas lecciones, debemos aplicarnos en generar soluciones desde lo que a primera vista pensábamos “imposible”, dando lo que jamás hubiéramos creído ser y tener, fortaleciéndonos desde donde jamás nos hubiésemos mirado, considerando y finalmente, viendo de otra forma a los seres que están fisicamente a nuestro lado.
Sabiendo que es imposible que el ser humano se haya ”auto-creado”, de la misma forma debemos llevar al campo de lo imposible el que nos “auto-destruyamos”.
Es imposible que unos pocos codiciosos desalmados, secuestren el alma de unos muchos, que confiados asumimos que compartirían la materia que multiplicamos para ellos.
Es imposible que el ser humano obtenga la felicidad y la victoria mientras no doble su rodilla ante el creador y reconozca la inteligencia que lo gobierna como también la de la naturaleza, así mismo mientras no despoje la corona de cada invención humana que idolatra con sus apegos.
Es imposible avanzar desde el aprendizaje y consciencia mientras permitimos re-editar la historia y maquillar de inteligencia al pensamiento impulsivo.
Es imposible crecer en dignidad social al seguir permitiendo ser gobernados por personas ignorantes, pero hábiles en el engaño; fiel reflejo del estado decadente de la conciencia material que moldeamos todos juntos. Lo semejante se atrae y se multiplica.
Lo imposible tiene dos puertas, una llena de gran valor que lleva de entrada al cambio de paradigma, y otra de salida impregnada de aprendizajes repetidos que ya nada más puede ofrecernos.
Mientras lo “posible” nos limita a estar sujeto a nuevas reglas esclavizantes de un nuevo orden material, lo “ imposible” no tiene riendas porque cabalga libre, fusionado con el corazón de un solo jinete que eres tu y soy yo atravesando el caos de la consciencia actual, para formar un solo y nuevo SER PLANETARIO.
Feliz retiro.

Bárbara Blachet Aguirre,
Terapeuta en Bioenergía