Conociendo al enemigo

Antes de entrar en este tema es importante aclarar que el enemigo de la humanidad no es la humanidad, que la base de nuestra sanación y evolución es la fraternidad. Y si hay que reconocer un enemigo (en mí o en otros), la convocatoria de cada uno de nosotros compasivamente y en amor nos pondrá en el orden natural y espiritual de la creación.

Demonios de Serpiente & Demonios de Escorpiones

Esta especie de demonios son los mas antiguos registradas en textos sagrados de varias culturas. Los de raza serpiente los encontraremos ya sea en representación de deidades y cultos ancestrales (tanto de oriente como occidente), hasta en escrituras bíblicas actuando a través de seres humanos. 

Las razas escorpiones en cambio son mencionadas en las culturas del medio oriente y África principalmente, dado que son afines a la morfología de los arácnidos  escorpiones y alacranes que viven en esas zonas.

Estos espíritus negativos influencian y condicionan el actuar humano manipulándolos a nivel mental en la región del pensamiento, con el único fin de que éste se comporte fuera de su naturaleza espiritual pura, hasta degradarlo y arrebatarle el único atributo compartido con la divinidad creadora. (Véase en “grados de enfermedades espirituales”).

Cuando estas entidades tienen cabida en un ser humano la transformación de la conducta es paulatina, muchas veces son transmitidos por la misma línea generacional, ya que en este caso los humanos infestados y/o cohabitados creen que es parte de su “forma de ser”, normalizando el comportamiento.

Debemos estar atentos a la presencia de dichas entidades y no ceder por ignorancia  nuestro derecho de vida como alma que somos, favoreciendo siempre las experiencias evolutivas como parte del propósito de nuestra venida al planeta.

A continuación se enuncian algunos síntomas que se ven en una persona con presencia demoníaca en su personalidad y cuerpo físico. Es importante tener en cuenta que estas entidades oscuras o espíritus inmundos llegan a nuestras vidas con artimañas y engaños, con el único propósito de arruinarnos, drenar nuestra energía espiritual y finalmente matarnos.

*En ocasiones encontramos a ambos tipos de demonios cohabitando a la misma persona, y en cualquiera sea el caso, la sanación espiritual está siempre y cuando haya voluntad de sanarse, tanto en el poseso como en conjunto con su línea familiar. Cualquier proceso de exorcismo se extiende de sobremanera o fracasa porque sólo se le practica a quien manifiesta activamente a las entidades, esto por no incorporar al núcleo familiar directo, ya que en ellos se encuentran conexiones y pasadizos temporales para las entidades.

Dado que estas entidades demoníacas entran de manera progresiva en su víctima, en el período de infestación sólo vamos a notar cambios en la personalidad, luego paulatinamente las acciones de la persona, hábitos y costumbres va a ir subiendo de nivel hasta llevarlos a puntos de manifestación de maldad. La persona se vuelve tóxica y los vínculos familiares inmediatos se reducen, a menos que el grupo familiar esté infectado (grupo tóxico, peleas constantes, escándalos y dramas). Para cuando enferma el cuerpo, la entidad está ya acomodada y asociada con otros espíritus demoníacos.

Conjuntamente con un tratamiento médico las enfermedades espirituales deben ser tratadas como tal. Para las ciencias espirituales las “cuarentenas absolutas” son los ayunos, las oraciones de revocación y la asistencia por guías espirituales fidedignos y sanos, siendo esto la clave de no sólo curar, sino que de sanar. Cabe aclarar que las cuarentenas absolutas se refieren a 40 días de pureza, por ejemplo: Para sanarte de una relación tóxica debes de en cuarenta días no saber nada de esa persona, de esta manera se deben evitar, cortar o eliminar vínculos de amistades comunes, redes sociales y cualquier otro canal (no leer ni permitirse recordar ni evocar, ni tener nada que ver con esa persona), para que en 40 días los demonios que conectan ese mal vínculo se extingan. Y así con cualquier mal que la persona padezca, con esta fórmula de prácticas espirituales se pueden erradicar las cohabitaciones y parasitismos demoníacos, para luego recién abrirse a la comprensión de los errores cometidos y la situación maestra que traen estas enfermedades.

Recordemos que como se dijo inicialmente: “Tenemos un atributo compartido con la divinidad, y más allá de ángeles y demonios, nuestro propósito es conservarlo y consagrarnos con la divinidad dentro”.

Se adjuntan oraciones para quienes deseen iniciar cuarentenas absolutas de purificación. 

“Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas…”. MARCOS 16:17

Que la paz sea con todos.

Bárbara Blachet A.

Deja un comentario