Enfermadades Espirituales

En general sabemos muy bien lo que es una enfermedad, desde lo más superficial como las enfermedades físicas, pasando por las aflicciones emocionales y los entramados más profundos de algunos trastornos mentales, sin embargo aún se sigue investigando por entender sus dinámicas, mecánica y génesis.
Muchas escuelas de misterios y conocimiento, junto a algunas culturas ancestrales ya manejaban la sabiduría para afrontar estos tipos de desequilibrios, llegando a ser muy pocos los que podían suministrar sanación por tratarse de una delicada práctica espiritual. Actualmente el conocimiento se ha liberado y expandido, lo que nos lleva a ser muy cuidadosos en bien administrarlo y a ser muy responsables también al momento de discernir dónde buscarlo.

En el potencial espiritual que todos somos se encuentra la verdadera y definitiva sanación, un buen guía o terapeuta te guiará a eso, a encontrar las respuestas en tí, te ayudará a que te empoderes espiritualmente, siempre en armonía.
Siendo tan amplio y abierto el conocimiento sobre la salud espiritual, resulta que no hay mucha informa sobre las Enfermedades Espirituales, profundas faltas cometidas contra la fuente de luz de uno mismo y de los demás, lo cual lleva a una tendencia contraria a la Fé, Inteligencia y Amor, llegando a existir sin consciencia ni interés por nada, sea uno mismo, otras personas o cualquier acto cotidiano.

Los síntomas más comunes son algunos malestares indetectables por los instrumentos modernos, sensaciones de vacío interior constante o esporádicas, sentimiento de no saber el rumbo en la vida, ideas destructivas o perversas (sin necesidad de que se concreten), la llamada «mala suerte» al no poder realizar proyectos de vida prósperos, las obsesiones mentales (identificadas como dañinas pero que no se pueden dejar de hacer), etc.

Puede que el acto más fuerte de atentar al Espíritu sea la práctica de la llamada Magia Negra o el mal uso de las leyes espirituales, una mancha tan grande en el alma que puede llegar a marcarnos por muchas vidas, trayendo una infelicidad y falta de satisfacción tan honda que sólo después de un gran arrepentimiento y trabajo espiritual se puede sublimar.

El uso de Drogas (Alucinógenos, depresores o estimulantes), es otra gran caída que se puede sufrir. La destrucción cerebral provoca que no llegue la energía espiritual a centro receptor de la cabeza, cerrando las puertas a toda posibilidad de vida consiente e inteligencia.

El mal uso de la energía sexual también está entre los más grandes peligros de esta índole. Considerando desde placeres y estímulos mentales hasta los actos más lujuriosos y enfermos que pueden ser considerados parafilias, y otras perversiones, las que distraen fuertemente a un alma en su camino de crecimiento, principalmente estancando su evolución, incluso llegando a caer en involución.

El Latrocinio, que es el actuar contra el mundo o las demás personas en actos de corrupción, robo o engaño, pasando a llevar la preciada libertad de todos. Esto fue lo que terminó de provocar la caída y extinción de culturas completas del pasado.

La Tergiversación de lo sagrado, una pauta tan letal que en manos de líderes espirituales decadentes arrastra miles de almas, guiadas de manera solapada a todo lo contrario del plan de perfección que tiene Dios para cada uno. Muchas personas entregan su poder personal para ser dirigidos donde se les promete un camino de espiritualidad y «salvación», sin darse cuenta que alimentan los intereses de otros seres que ocultamente manipulan un plan de destrucción y menoscabo de las almas humanas.

El Materialismo es también un flagelo muy presente e incrustado en las masas, se puede teñir de muchas maneras sutiles, pasando desapercibido entre quienes menos creen vivirlo. Esta condición se expresa no sólo en el dinero o los bienes materiales como habitualmente se cree, ya que también encuentra su cabida en lo intelectual.

Pueden haber más enfermedades espirituales y además entre estas se combinan, pero todas coinciden en que se ha atentado a la propia luz de cada uno, impidiendo su correcto fluir, permitiendo que otros seres inferiores comanden la vida y almas inconscientes, generando vidas indeseables y contrarias a todo lo virtuoso.

Estas enfermedades pueden ser transmitidas de generación en generación como enfermedades hereditarias, incluso pueden venir de antiguos actos de otras vidas, siendo que no siempre se puede saber su origen con las herramientas mecánicas o mentales de la época, quedando enclaustrado en los recovecos más oscuros del inconsciente.

Al analizar detalladamente cada una de estas enfermedades, podemos llegar a que todas se asemejan entre sí, pues son todas hijas de la Concupiscencia o deseo exacerbado de poder, sabiduría y amor, buscándolo externamente de manera egoísta y maquiavélica. El daño provocado a los demás retorna aumentado a quien lo emite, comenzando el empañamiento de los canales de luz espiritual.
Estrictamente, no es que el Espíritu en sí se enferme, es la conexión, el camino, el conducto por el cual fluye la energía divina el que se obstruye o se debilita por prácticas como las mencionadas. El Espíritu es la fuente de todo bien, de toda virtud y de toda perfección y no conoce nada diferente a eso y esencialmente eso es lo que verdaderamente somos.

Las enfermedades espirituales son la consecuencia de la visión «dualista», donde el humano pretende omitir o descartar lo que no le gusta y tener mucho más de lo que le gusta. Al tener una visión integrada de la vida se vuelve un observador más tranquilo y va a poder actuar tal cual la naturaleza lo dicta, siendo sus resultados la sanación.
La salida y sanación de esto es un proceso de vida, poniéndose en la estricta disciplina de aplicación consciente del pensamiento, sentimiento, palabra y en actos concretos diarios.

(Ver artículo «Grados de las Enfermedades espirituales» Aquí )

Gastón Barrientos Sch.

2 comentarios sobre “Enfermadades Espirituales

  1. Hola. Me gustaría invitarte a este ciclo. Es interesante esta propuesta que trabaja en el mundo material y del dinero con la visión del bien común.

    Gracias. Un abrazo

    Me gusta

Replica a Jorge Rojas Cancelar la respuesta