Grados de las enfermedades espirituales.

No es de asombrarse en esta época que con la decadente moral imperante, donde todos hacen lo que quieren y pocos lo que deben, con la sensación de insatisfacción e infelicidad constante que, más de la mitad de la población esté incubando o cursando una enfermedad de origen espiritual.
La ignorancia es la base de nuestros males en la mayoría de los casos y por supuesto que el desconocer el mundo de lo no visible no nos libera de sus efectos: A mayor cúmulo de pensamientos y actos negativos/destructivos, mayor es la aglomeración de energía negativa en las personas y lugares donde esto se practica.
Para exponer de manera más clara y práctica vamos a categorizar los estados del proceso de enfermedad espiritual.

1) Infestación (Período de abstracción):
Se refiere al estado incipiente de condiciones infecciosas contagiosas de la enfermedad, en este estado la persona no está consiente del mal ambiente y de los malos hábitos.
En el lugar habitan uno o más personas alcohólicas, consumidores dependientes, con algún tipo de patología mental, algún enfermo postrado por años.
En el lugar ocurren peleas habituales, discusiones, desacuerdos, sensación ambiental pesada.
Se producen eventos incómodos o dolorosos como muerte de mascotas, se secan las plantas el lugar se vuelve oscuro y frío.
Las personas a modo de recuerdo exhiben fotografías de personas fallecidas, hay invocación, rezos, incluso cultos a fotos de personas o estatuas (idolatría).
La finanzas son desequilibradas, aparecen gastos de improviso.
Las personas sienten prolongada sensación de soledad, depresión, carácter irritable, agresión, sensación de alegatos y rabiar por todo.
Imposibilidad de comunicarse.
Personas sufren de constante dolor de cabeza o fatigas.
Las personas sienten que no avanzan, que están luchando, que están agotados.
En este periodo las personas justifican toda sensación de incomodidad, atribuyéndolo al exceso de trabajo de cada día, al estrés, la alimentación, etc. Sin tener siquiera idea de la acumulación de energía negativa que están convocando.

2) Obsesor (Período de la seducción):
En esta etapa la persona está distraída por alguna práctica obsesiva de algún tema que les seduce, como por ejemplo temas ligados a la imagen y vanidad (el llamado culto al cuerpo, exceso de ejercicios, intervención estéticas, dietas exageradas etc.)

El placer por el trabajo, ya sea por el cúmulo de bienes y dinero o poder y reconocimiento dentro del círculo laboral (Los trabajólicos).
La recompensa a travez del consumo de sustancias tóxicas de origen natural o artificial, drogadicción intermitente, drogadicción permanente (Adicción).

El placer de ir de compras y endeudarse más de lo que percibe como ingreso propio, apuestas, juegos de azar, videojuegos, juegos en línea y/o casinos (consumismo).

La búsqueda permanente de experiencias sexuales y disfrute de actos promiscuos (lujuria).
Las casas habitaciones de estas personas pueden estar en exceso ordenadas y limpias o despreocupadas y con acumulaciones, (mal de Diógenes)
La asociación al placer culpable justificado, la asociación con personas de las mismas prácticas.
Malos hábitos antes de dormir, como por ejemplo aparatos electrónicos como PC luces, tv encendidos gran parte de la noche. Adicción a las pantallas, confusión del tiempo mental temporal.
Necesidad de fumar antes de dormir.
Sensación de ganar, pero también se le presentan gastos inesperados.
Sensación de aceleración y miedos.
Dolencias o enfermedades de difícil detección o difícil tratamiento.
Ánimo desequilibrado, bruscos cambios de humor.
Sensación de estar ocupado de muchas cosas.
Cambios en las facciones, a ratos el rostro se entristece, mirada perdida.
Sienten que algo anda mal en ellos.
Actividad preferentemente nocturna.
Sensación de ser observado.

3) Opresión (Período de confusión):

Entidades negativas entran y salen del lugar, mas no pueden quedarse.

En este período la persona ya tiene una gran acumulación de los síntomas anteriores, la persona ya cambió a hábitos nocturnos ya que por las noches se siente susceptible y necesita estar vigilante; durante el sueño se siente que la tocan, que la ahogan y además hay provocación sexual a través de sueños. Pesadillas.
Los sentimientos de agobio crecen, la sensación de su propio cuerpo como de un cuerpo extraño o diferente. También puede verse distinta en el espejo.
Escalofríos, sensación de peso y fatiga, frío interno corporal aún cuando haya calor ambiental.
Piel pálida y ojeras, trastornos de alimentación, sensación de peso en partes del cuerpo o entumecimiento, taquicardia.
Sensación de refugio en una parte de la casa.
Sensación de una presencia negativa.
Sensación de menoscabo, encontrarse feo e incomprendido.
En esta fase aparecen eventos como accidentes, tragedias y pérdidas afectivas.
Sentirse enfermo sin poder ser detectado o diagnosticado por la medicina tradicional.
Facciones del rostro duras y rígidas (perdió la sonrisa natural).
Se evita el contacto afectivo.

4) Posesión en 1º grado (Período cautivo)

Entidades malignas incorpóreas rondan a la persona y se han hecho parte del hogar, atraídos por estas prácticas anteriormente citadas y por otras de carácter supersticiosas y desvirtuadas, como el mal uso de la energía espiritual: magia negra, tablas ouija, mediumidad o contacto con los muertos.

Téngase presente que las siguientes descripciones pueden no necesariamente cumplirse todas juntas en una persona, pero más de la mitad de estos síntomas hablan de un caso que puede confundirse con una esquizofrenia y por ello es necesario la evaluación aúrica.
Nos encontramos con sueño interrumpido por ataque síquico muy presente, la persona se despierta y puede ver imágenes, figuras o formas que la horrorizan.
Fuertes ruidos y olores en casa de origen desconocido.
Movimiento de objetos al interior del hogar.
Sentirse tocado.
Crujidos en la casa y apariciones extrañas, como por ejemplo excrementos de animal en lugares no habituales, moscas, insectos en general.
Zumbidos en los oídos, mareos.
Interpretaciones de la realidad (narrar hechos recientes muy cambiados).
Consumo permanente de medicamentos, drogas o sustancias.
Malos hábitos sexuales, fornicación, promiscuidad, pedofilia, parafilias en general.
Le llaman obsesivamente la atención los temas sexual y religioso, queriendo mostrar o exhibirse con ellos.
Abruptos pensamientos de venganza, lujuria, odio, rivalidad.
Deseo compulsivo de confesar sus malas intenciones.
Pupilas dilatas y risa exagerada.
La temperatura corporal desciende bruscamente.
Crisis corporales. Temblores, rigidez, hormigueo eléctrico en la cabeza y partes del cuerpo.
Sensación de morir, parálisis temporales, recepción de mensajes mentales.
Desperfectos de gasfitería y/o eléctricos en la casa, revientan ampolletas, se queman equipos, se rompen tuberías, etc.
Fluctuaciones de la voz, a veces dulce y suave y otras fuerte y gruesa, en mujeres se masculiniza. Exceso groserías y morbosidad.
Trances, a veces diciendo algunas palabras en otros idiomas.
Obsesionado por repetir el nombre de Dios o algunos rezos.
Suspicacias por el dinero, se queja mucho que no tiene o se expresa exageradamente por lo que tiene.

Obsesores en el campo bioenergético

Este cuadro está basado en la observación de pacientes por más de 10 años de trabajo y experiencia, en todos los casos hasta el 1º grado de posesión, la ayuda es plausible con las herramientas terapéuticas, apoyo de la naturaleza y disciplina espiritual. La guía responsable y disciplinada, asociada a la voluntad de sanar del paciente aseguran un resultado óptimo. Los siguientes estados de posesión no serán expuestos en el documento pero sí son responsablemente derivados a sacerdotes y pastores acreditados y facultados para tratar dichas condiciones.

Es importante tener presente que una enfermedad espiritual toma un proceso de años, avanza silentemente dejando huéspedes indeseables que terminan suplantando o queriendo suplantar a algún integrante del hogar. La falta de espiritualidad sumado a una superficial religiosidad atesora antivalores en la familia, por tanto un mero ritual de limpieza, una quema de sahumerio, lanzar agua bendita en las paredes, por sí solas estas prácticas no surten ningún efecto si no se experimenta un cambio total de vida, una consagración a lo divino, una estrecha relación con Dios.

La recuperación es lenta, progresiva y metódica, pero el ser humano es el hijo de Dios y tiene potestad con su propio espíritu sobre cualquier entidad negativa, las cuales no son de origen divino.

(Ver artículo «Enfermedades espirituales» Aquí )

Bárbara Blachet Aguirre.

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