El vuelo de la esfenoides 🦋

Escuchando y leyendo opiniones generales de las personas, veo que se tiene la impresión de que somos una raza evolucionada, ya que es innegable que en esta era de la “electricidad”, tecnologías de avanzada, aceleración del tiempo, comodidades y mejoras de las formas de vida, nos muestran a simple vista que si nos comparamos con la era de las cavernas, pasamos de la incomodidad de la cueva y dormir en el suelo, a dormir en camas mullidas y suaves bajo una moderna habitación que finalmente cumplen el mismo fin: Dormir y protegerse para sobrevivir.

En tantas eras tratando de cubrir nuestras necesidades creamos no solo materia, sino también una especie de Ente colectivo inteligente. Al parecer hemos empezado a construir entre todos un “gran Cerebro común” que nos programa a diario con terminologías prometedoras tales como: Mayor conexión, buena conductividad, redes virtuales; conceptos como: instantáneos, simultáneos, binarios, etc. los que pasan a ser nuestro verbo creador. Todo hecho para transformarse en una terminal receptora/emisora alimentada por una red eléctrica que hace posible los pulsos inconscientes de los eternos deseos humanos que se exacerban cada vez más a través de las pantallas, sonidos y música pegajosa de moda, sabores intensos de comidas artificiales, todo un mundo de sensualidad que cautiva con su estandarte de: “Tú también puedess! Atrévete a soñar! Tienes derecho!” etc.

Este patrón no solo fortalece sino que también justifica la conciencia de explotación, la fórmula no falla: a mayor tener, mayor es el “ser” y el eje central de esta rueda es el Deseo. Se ocupa la herramienta de la mente solo para recordar, imaginar y anhelar lo que nos pondrá en “modo producir” y todo empieza otra vez.

Este cerebro creativo tiene reglas esenciales, como por ejemplo que tú eres el hacedor y si algo sale mal en tu creación puedes desresponsabilizarte. También la idea de un Dios entra a jugar un papel en una especie de mago que otorga suerte. En este mar de información que maneja este cerebro encontraremos también tratados filosóficos y religiosos para lograr la buena fortuna. Y para sustentar el modelo, aparece la sensación de que todo tiene sentido, de que las cosas suceden por algo y es más lógico pasar a un “estado de buscando”, donde éste nos da la ilusoria visión de trascendencia ya que nos pone de plano a buscar y jugar con distintos elementos que prometen otorgarnos la tan mezquina felicidad, pudiendo agregar como aderezo final un poco de calidez, al asociar al Amor con el sentido de pertenencia, la posesión y el apego.

Podríamos estar frente a un macro concepto de múltiples aristas, pero por ahora lo importante es comprender que nuestro cerebro individual es un proyector holográfico de una realidad inducida que penetra en nosotros a través de la seducción y el engaño de los sentidos. Conjuntamente desde nuestros cerebros y todos a la vez proyectando esta realidad, conformaríamos este nuevo “gran cerebro” que nos esclaviza sin siquiera darnos cuenta. Entonces, ¿Cuándo evolucionamos?…
…Si todo esto es parte de nuestro aprendizaje como raza humana y otros ya caminaron estos camino, tal vez la clave para salir de esto haya sido revelada muchos siglos atrás. Hay registros antiguos llamados textos sagrados como el Bhagavata Purana, que utiliza el término Goswami para denominar a los seres adelantados y perfectos, (GoSwami significa el amo de los sentidos).
Si comprendemos que la felicidad está fuera del “gran cerebro“ (es un hecho que dentro de éste ya no lo encontramos) y llevamos la voluntad a No sobrestimular los sentidos, conllevará paulatinamente al autocontrol, el autogobierno será mas sencillo, nos transformáremos en Goswamis y por fin estaremos evolucionando.

Claramente que si la meta cotidiana es evolucionar, moriremos en el intento pero, si la conciencia queda puesta en prescindir de los sobrestímulos sensoriales reemplazándolo por una vida sencilla ya estaremos aportando a nuestra evolución.

A continuació, un cuadro con algunos puntos de ejemplo para aprender a mirar cómo se piensa con un cerebro condicionado y motivado sólo por la satisfacción de los sntidos versus un cerebro libre motivado por valores. La idea es que puedas seguir elaborando el cuadro y trabajando en ello:

Cuando nos permitamos ser nuestro propio auto regente, se produce la transformación con el vuelo de tu propia mariposa, la Esferoide que custodia el Alma se posará sobre la flor de tu Espíritu.

Bárbara Blachet A.

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