Protegido en traje de Dama o Caballero

A veces cuando recibimos alguna noticia, reaccionamos emocionalmente al dar por hecho tal información. Por ejemplo, se te informa de un gran premio que recibirás luego de un sorteo y la reacción de alegría no tarda en llegar. Lo mismo a la inversa con las malas noticias.

Si al momento de la reacción se desmiente la información, inmediatamente cambia esta emoción drásticamente, de polo a polo.

Por lo visto, podemos suponer de una condición natural sobre la unión de las creencias y las emociones.

Esta susceptibilidad se da con mucha facilidad en temas de los cuales cada persona está más impregnada o donde tiene su constante atención.

Entre todos los temas de la vida, los de cualidades más profundas o trascendentales son los de menor atención en el promedio humano, siendo que la información que se entrega de esta índole no llega a conmover de manera tan amplia como otras informaciones de características superficiales o mundanas.

Cuando aparece un interés especial por los temas del espíritu o el crecimiento personal, comienza a haber un tránsito para dejar atrás todos los temas que antes eran materia de susceptibilidad y se comienza paulatinamente -A través de la disciplina- a formar una nueva sensibilidad, ahora respecto a lo que es importante para la evolución de las almas, pasando por la evolución personal hasta llegar a la evolución de la humanidad.

«Todo aquello donde pones tu atención, en ello te conviertes».

¿Haz sentido por ejemplo, mucho más alegría cuando tu país ganó en algún deporte, cuando la persona que deseabas se interesó en ti o cuando fuiste bien evaluado por tu desempeño, que al saber que el universo es un diseño perfecto, que matemáticamente lo rige una inteligencia superior y que cada átomo, molécula, celular, tejido, órgano y tú por completo es también parte de ese universo, el cual es armonía y belleza por todas partes siendo capaz de sostener la vida ilimitadamente?.

… Está claro que no a muchos conmueve esto último. Esto es resultado del envoltorio que nos tejimos con intereses menos trascendentales, un envoltorio que dejar insensible a los axiomas de la vida y a su vez hipersensibles a lo banal.

Mudar esta ropa es un proceso natural, pero debe ser permitido que ocurra, dejando de engrosarlo para así luego pasar a vestir un traje de caballero (o Dama) de luz, el cual naturalmente es impermeable a lo mundano y es sensible a lo superior.

«La atención en lo superior, es protección de lo inferior».

Gastón Barrientos Sch.

2 comentarios sobre “Protegido en traje de Dama o Caballero

  1. Interesante punto pero me nace una duda: si encarnamos para vivir una experiencia humana donde las experiencias mundanas generan emociones, No es acaso el fin de esta experiencia el reconocer he identificar estas emociones y como y cuanto nos afectan? Por que si cambiáramos este patrón ya no tendría objeto la experiencia elegida, el donde y de quienes nacimos para vivirla y las circunstancias mismas de esta vida.

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    1. Estimado amigo, gracias por comentar el artículo.
      Le planteo lo siguiente: «El hombre dormido (en inconsciencia), aprende de la experiencia; El hombre despierto (en consciencia) aprende de la contemplación, la reflexión, la meditación, etc.»
      No debemos quemarnos las manos para saber que con el fuego no se juega.
      Las emociones de carácter negativo como la ira, el odio, la envidia por ejemplo, son producto de carencias, incongruencias, imperfecciones de entendimiento y otras limitaciones. El fin de la experiencia humana es vivir las cualidades divinas de manera consciente.
      El dónde y de quiénes nacimos biológicamente es el mejor escenario para sublimar las energías mal calificadas que nosotros mismos creamos en otros tiempos, luego viene otra etapa de la vida y la conciencia para ser instrumentos de Dios.
      Efectivamente no hay objetivo, hay propósito!
      Abrazos!

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