Un candidato perfecto: Tú

Pareciera ser que es una necesidad muy profunda y humana el querer creer, admirar y confiar en alguien.

Queremos creer en la bondad de nuestra propia raza humana a través de la conducta ajena. Como verdaderos niños miramos con ilusión a alguien de nuestra propia especie a ver si nos demuestra que éste puede ser todas las virtudes encarnadas.

Llenos de Excusas y justificaciones externas, portamos el virus de la autocompasión que nos hace esperar que algo o alguien cambie afuera para que se arregle mi precariedad.

Severos con el error ajeno creemos minimizar los fallos propios, lo bueno se olvida prontamente y lo malo reverbera constantemente en las partes más oscuras de nuestra psiquis.

Es crucial en etapa de cambios veloces que podamos con ese mismo impulso, redireccionar esta reducida visión de imitación idealista hacia la libertad de trabajar en forjar en nosotros mismo lo que exigimos de otros.

Poder saltar del desilusionante y solitario camino en búsqueda de las personas dignas de nuestra admiración, a transformarnos en una persona admirable acompañado de seres de reales sentimientos; el dejar de buscar a los más correctos y empezar hacer una persona justa en nuestros actos cotidianos; abandonar las ganas de sentirnos aceptados para que nos integren y reemplazarlas por la aceptación de la individualidad que somos con la integración de todas nuestras caras en la paz de la autenticidad de una sola imagen personal; en sentirnos tan único como lo indican las huellas dactilares, evitando de ir transformando a todos los otros en seres iguales.

¡Jamás podríamos armar el puzzle si todas las piezas fuesen iguales!.

Ya no es tiempo de seguir unidos desde el sufrimiento, desde la pobreza de cualquier índole, desde la moda o intereses comunes, es momento de unirse por la plena aceptación de la condición única e irrepetible que somos cada uno, conformando este mundo y abrazando un solo propósito común, y desde esa diversidad reflejar una sola imagen: “SER HUMANOS dignos del amor“.

El mejor candidato a auto aceptarse y auto gobernarse en su propia vida eres tu mismo. Afuera lo que ves en cada uno, en cada sociedad, sistemas y Estado son solo fiel reflejo de las propias oscuridades tanto tiempo ocultas que solo han hecho que luches por sobrevivir y eso ha sido agotador….

Entonces llegó la hora de usarlas como un combustible para despegar hacia la vida, esa vida en pleno siglo XXI que también necesita consumir pero de forma intencional y respetuosa, donde la economía sigue en movimiento equilibrado al invertir el orden de prioridades ya que tiene más valor invertir en las experiencias como educación, cultura, turismo etc., en vez de estar enfocado al consumo de posesiones materiales.

El PODER no se obtiene ya que en cada uno de nosotros reside esta fuerza,

la de ser tú mismo, único en sintonía con todo lo creado con la voluntad de auto superarte y finalmente canalizar tus virtudes en pos de Servir.

Bárbara Blachet A.

Un comentario sobre “Un candidato perfecto: Tú

  1. Al igual que Uds, y muchas personas más que enseñan o muestran una guía. También la sociedad como tal requiere guias encaucen los procesos y los transformen en leyes por una parte y por otra que generen las acciones debidas para efectuar los cambios de acciones en la conducción de las autoridades. Si bien es cierto que el gran cambio parte en uno mismo, en el plano terrenal requerimos de personas que organicen y lideren los gobiernos. Las jerarquías son parte de la orgánica de la vida. Hoy estamos viviendo grandes transformaciones que ya son parte de la sociedad y sus jóvenes, y estas transformaciones deben ser plasmadas en la organización del país. Para eso se requiere un guia que hoy llamamos candidato y más allá de cada uno. A Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios.
    Bella amiga, amorosamente comparto mi visión.
    Gracias
    Parece que ahora me dejo. Jaja

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