Madre inmaculada

Antes de llegar a este plano estuvimos como almas en el seno de Madre inmaculada, teníamos todo allí. Después de ese cuidado llegamos a habitar un pequeño cuerpo donde requeríamos el suave confort de nuestra madre física en la Tierra.

El mundo nos esperaba, presto con sus invenciones, orgullosos todos los amnésicos humanos coreando las soluciones a los supuestos problemas que acarreaba el Amor divino; así uno a uno se forja y crece en el dolor y en olvido. Mas sólo algunas lograron sustentar la llama en sus corazones para el que recién llega, recordando cómo ser verdaderas madres inmaculadas, no transferirían al mundo sus afanes, jamás permitirían que se corte ese hilo de plata espiritual que conecta el alma de su hijo con la propia. Jamás sentirán su labor de amorosos cuidados como un peso cansador a delegar, pues saben gozosas que el pulido de ese diamante es el encargo del Joyero Mayor.

La Madre inmaculada selló en nuestro corazón álmico y físico el contrato del eterno amor, sopló sobre nuestros rostros aliento fresco para que en este mundo no demos paso a confusión, y nos puso una llave en el vientre para una correcta interpretación frente al deseo y la ilusión; también nos dio una dulce voz para enseñar oración, disciplina y devoción.

Pero en el mundo de metales, humo y cemento, el miedo, el deseo y la vanidad tienen un invertido espejo, donde nuestras ropas maternas blancas y luminosas se ven como inútiles harapos, donde acompañadas por las que ya cambiaron sus trajes, culparán y avergonzarán a las que por un tiempo a este espejismo se resistirán. 

Es ahora “maternar” un adjetivo y un oficio para algunas desempeñar, cuidar partidas de Joyas que ya jamás podrán pulir y tallar. Engrosarán sus resistentes envoltorios, que ahogarán la vocación que venían a desarrollar, para convertirse en otro soldado que sostendrá y defenderá la cárcel mundial.

La maternidad jamás cansa y nunca ha sido un obstáculo para progresar, mas los deseos personales de triunfar y la ilusoria idea de avanzar, inundan con la sensación de condena a cumplir, y cada día a tachar con monótona nostalgia de que lo bueno después vendrá.

¡Mujer inmaculada vuelve a tu trono, toma el cetro de la bondad! Tienes sólo un tiempo y nada te habrá de faltar, si desde el corazón recuerdas tu sello espiritual. Faltan almas en esta Tierra y sobran egos en este mundo, cultiva paciente a tu hijo como una ostra vuelve la arena en perla. La voz de Dios siempre estará en la naturaleza que nos rodea, sólo debes detenerte y apreciarla para interpretar a la sutil escuela en la que has venido a encarnar. Vuélvete leal con las que caminan contigo, honra tus acuerdos y trasciende el lenguaje del mundo. Toma la mano de las que han caído y súmalas a la ronda de la verdad, que delicadas son sus danzas y a ninguna hemos de pisar. 

Mujer eres luz en el mundo, un faro en la oscuridad, eres la inmaculada belleza donde el SER HUMANO recuerda amar.

Bárbara Blachet Aguirre.

Un comentario sobre “Madre inmaculada

  1. Que hermoso escrito!
    Siento que he estado dormida sobretodo en el inicio de la maternidad con mis hijas.
    Tuve que criarlas sola y fue muy agotador , una lucha constante justamente por «avanzar», dejando de lado lo más importante que es proteger y amar con sumo cuidado estas almas que surgieron desde mi vientre.
    gracias por esta gran verdad que cambia todo el paradigma en el cual fuimos criados la mayoría.

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